Terroríficamente divertida, los niños no sabían si ir al laboratorio espeluznante, o al cuentacuentos y guiñol, los más pequeños iban y venían del taller de colorear al de caretas, los marcapáginas de Halloween se amontonaban en una mesa para secar. Todos los que venían sin pintar, le dejaron horripilantes en el pintacaras...
Cuando llegó la noche..., juegos, baile y caramelos para todos. Aquí están las pruebas.